Luz Materia Atmósfera / Omar Gatica: La redención del valle. Por Mario Fonseca [2017]

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Acción quirúrgica de la luz, Omar Gatica, óleo sobre tela, 180 x 220 cm. 2017
Acción quirúrgica de la luz, Omar Gatica, óleo sobre tela, 180 x 220 cm. 2017


OMAR GATICA: LA REDENCIÓN DEL VALLE

Por Mario Fonseca

Omar Gatica parte al monte, se repliega en las últimas estribaciones accesibles desde la gran capital y la remite, en la distancia, a lo indispensable. Allá se pone a pintar; acá expone. Ha vivido –ha disfrutado y ha sufrido– lo suficiente como para ascender el valle de Alhué a decantar una vida y erigir otra sobre esos cimientos ahora lejanos. No hace una escisión con el pasado pues construye sobre él, pero los muros ya no dejaban ver el horizonte, necesitaba abrir el cielo para observar la existencia, su existencia. Un pintura,Antes de la calma y el recogimiento, despliega la vorágine de la que finalmente se sustrae: quizás no la hubiera podido pintar sin partir. Hay mucha energía en esa pintura así como en las demás que conforman su última producción; también hay, a manera de contrapunto, una evocación de tratamientos antepenúltimos ahora en piezas frescas y vitales. El gran río de su obra fluye así abriéndose curso por las vicisitudes del valle, remontando aguas impregnadas con los colores intensos que inspira el estero Pichi, descolgado de allá arriba, de Rao Caya, la nueva fuente.

El transitar de las llamas misteriosas, Omar Gatica, óleo sobre tela, 160 x 200 cm. 2017
El transitar de las llamas misteriosas, Omar Gatica, óleo sobre tela, 160 x 200 cm. 2017

El Ojo del alma viene cargado de conflictos, si bien su dinámica –ninguna obra descansa– refleja intensas discusiones interiores antes que algún compromiso forzado por las circunstancias. La lucha es difícil pero se da de frente. Desde esta pintura parecieran surgir varias otras, como si fuera el eje centrífugo del conjunto. Propone un centro sólido y al mismo tiempo la energía para expulsar a los demás clústeres que no obstante se mantienen en tensión gracias a su fuerza de gravedad. Fuerza para la vida anuncia el nuevo hábitat con su explosión de rojos y naranjos ­–que los azules celebran en cuanto no saben cómo contenerlos. El marcado giro por arriba emula una galaxia joven en formación, asertiva en su destino irrevocable (¿será la dirección de las agujas del reloj la misma del Universo? –no lo recuerdo). Asimismo, la obra descubre una tridimensionalidad inédita en el pintor, generada desde el movimiento. Más tarde cae la noche y los cielos de allá, que sí dejan ver el firmamento, también emiten luces quea veces suelen confundirse con otros fuegos no necesariamente humanos, como en El transitar de las llamas misteriosas. Esta pintura, marcada igualmente por el giro sideral de la anterior, se instala esta vez en el reino intermedio, aquél al que dan acceso el aislamiento del valle y una prosapia que se remonta a La Quintrala y más atrás: al reino de los espíritus que nos acompañan, pero a quienes solo podemos ver si nos lo permitimos. Allá se lo permiten.

Antes de la calma y el regogimiento, Omar Gatica, óleo sobre tela, 120 x 200 cm. 2017
Antes de la calma y el regogimiento, Omar Gatica, óleo sobre tela, 120 x 200 cm. 2017

Con la noche parece haberse sumido El último refugio de la sombra para despuntar feliz en Repercusiones de un amanecer fecundo, nuevo contrapunto que reitera el goce del cambio, de la vitalidad reinsertada al amparo de aquel lugar que a su vez se pliega al artista, al reconocer que no ha llegado solo a preservarlo sino a exaltarlo. La gesta la evocan y celebran dos pinturas más, Alivio y Resplandor en la profundidad del corazón, cuyos rojos intensos–hasta aquí inéditos también, en esta combinación espesa y voluptuosa–nos remiten a la sangre como emblema de la vida (no de la muerte), que fluye en el cuerpo renovado del artista, allá en Rao Caya. Finalmente, la redención podría culminar en la calma de Precioso valle, una aserción emocional a la vez que homenaje al espacio pródigo que ha colmado al pintor, permitiéndole extender y consolidar su trayectoria desde esa plenitud. La geometría rural se abre a a los pies del alto desde el cual proyecta su mirada; hay accesos urbanos que lo llevan allá, donde ahora espera la vida nueva, extrayéndolo de acá, donde inmerso en el tráfago diario confrontaba telas en las cuales ni el placer de pintar lograba sustraerlo del negro –color prácticamente ausente en estas pinturas. Nada estaba cerrado para el artista, nada lo está: allá arriba el arte regresa a esa vida que solo se rige por la pauta del tiempo.

Mario Fonseca
Julio 2017

Fuerza para la vida, Omar Gatica, óleo sobre tela, 120 x 200 cm. 2017
Fuerza para la vida, Omar Gatica, óleo sobre tela, 120 x 200 cm. 2017

 

Texto escrito para el catálogo de la exposición OMAR GATICA

LUZ MATERIA ATMÓSFERA

ARTESPACIO 2017
 4 al 29 de Julio

Catálogo en PDF

Texto publicado en la revista Escáner Cultural: http://revista.escaner.cl/node/8134  2017.

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